Autopsia de una intervención casual

Una de las conclusiones más importantes a las que he llegado observando desde la cercanía el trabajo de mi padre, es que la mirada puede entender el *movimiento del todo; esto es en esencia, evitar que la vida pase sin reflexiones. A partir de estos espacios fotografiados que se integran o renacen en las imágenes de la serie, Intervenciones Casuales, podemos leer, resignificar y redescubrir, entre otras cosas; los lugares de tránsito en los que él se sumerge para ejecutar su cirugía visual. Esos escenarios gráficos fueron creados por una suma de eventos no intencionados en espacios al azar, que como acordes de jazz, nos ofrecen coordenadas, conectándonos a la idea del inconsciente colectivo, gracias al lenguaje de la abstracción fotográfica ejecutado por el autor.

Lo cual me provoca la siguiente pregunta: ¿dónde terminan realmente las intervenciones casuales? Para mi, al observar estas imágenes siento algo más que la propia acción de representar algo. ¿El hecho de ir más allá de documentar el rastro de estas acciones efimeras, es una intervención más? Y por consiguiente ¿De qué forma esta intervencion causal, reta la psiquis del espectador? Esta última pregunta me remite al punctum de Roland Barthes: “El punctum, se define como el efecto sensorial, intensamente subjetivo de una fotografía sobre el espectador: El punctum de una fotografía es ese accidente que me pincha (pero también me magulla, me conmueve)” * movimiento = Aristóteles generaliza el movimiento y resalta su condición de proceso recíproco. Todo ente corpóreo puede mover a otro y puede a su vez ser movido, con la excepción del primer motor; puesto que el movimiento es por contacto, el moviente y lo movido, se afectan mutuamente.

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